LA HULLA EN GIJÓN

Del 6 al 11 de Agosto pasado, se celebró uno de los actos del ciento cincuenta aniversario del Ferrocarril de Lagreo. Organizado por el Museo del Ferrocarril de Asturias, que reunió en el museo las máquinas industriales, en estado de marcha, de todo el país. También fue la encendida conjunta que más locomotoras de vapor a congregado desde los tiempos gloriosos del Ponferrada – Villablino.

Estos días de vapor y diesel han generado un montón de imágenes inolvidables que podéis consultar en la página que resume el encuentro http://www.igijon.com/personales/museofc/ En esta página solo haremos referencia a nuestra querida Hulla que se porto de maravilla, demostrando el buen hacer de los mecánicos que la han restaurado.

Durante los días de exhibición en Gijón un equipo de cuatro personas se encargo de los cuidados, limpieza y conducción de la Hulla. Eduardo Gracia, Magdalena Prieto, Francisco de la Orden y quien les habla, Carlos Abadias. Hemos currado (y disfrutado) para que todos los visitantes del museo pudieran dar una vuelta en el circuito del Museo. El tiempo no ha acompañado, pero el agua a propiciado que la fotos sean espectaculares, a alguno le costo un catarro pero dicen que sarna con gusto no pica ;-)) También es de destacar la presencia masiva de socios de AZAFT durante el fin de semana del 9 al 11. Hasta 20 socios nos juntamos a novecientos kilómetros para disfrutar de nuestra Hulla y sobre todo del resto de joyas que se han reunido en el Museo de Gijón.

Desde la AZAFT y especialmente los cuatro que estuvimos toda la semana, queremos agradecer la simpatía y hospitalidad de todo el personal del museo y de los voluntarios de la Asociación Don Pelayo. Especialmente queremos resaltar a Javier (jefe de tribu) que nos trasmitió su ilusión y con él disfrutamos jugando a ser una compañía de trenes seria, a Pepe (director de orquesta) por ser el jefe de estación más serio y mas divertido a la vez ¿hemos sido buenos ;-)?, a Víctor (jefecillo de maquinistas) del que aprendimos muchas cosas, aunque el no se diera cuenta, a Alberto (maquinista padrazo) nos enseño el respeto que hay que tenerle a estas venerables ancianas, Cañamero (el hombre herramienta) nos ayudó en todos los pequeños problemas mecánicos y descubrimos las maravillas que se pueden hacer con un soplete y un mayo.

También queremos resaltar la labor de otros cinco locos que nos acompañaron toda la semana, Daniel, Yago, Marc, Alfred y Raúl. Esperamos que disfrutaseis tanto como nosotros haciendo trenes de verdad, así como que os sirviera de acercamiento al mundo del vapor que desde fuera parece un mundo mágico 😉 pero que una vez que te metes ya no puedes dejarlo.

Gracias a todos y esperemos que se pueda repetir.