EL TREN DEL TAMBOR                                                                                        Iniciándose en 1991, El Tren del Tambor se ha convertido en una actividad más dentro de la Semana Santa Bajoaragonesa, fundiéndose los bombos y tambores de La Puebla de Híjar, con el vapor de la locomotora que trae desde Zaragoza el tren, con su composición de vehículos ferroviarios históricos. Los viajeros disfrutan del ambiente y la forma de viajar de hace medio siglo, para luego asistir a los diversos actos que se celebran durante toda la jornada en la Puebla de Hijar.

La Escatron reposa en la antigua estación del Val de Zafan esperando el viaje de regreso. Foto: Carlos AbadiasEl BB4-5028 en la estación de la Puebla. Foto: Carlos Abadias

        Este tren es fruto de una serie de convenios firmados por la Diputación de Zaragoza con el Museo Nacional del Ferrocarril, Endesa y la Compañía de Coches Camas, para junto con la Azaft preservar material histórico ferroviario con el que poder formar el Museo del transporte y la comunicación de Aragón y realizar actividades como el Tren del Tambor en las que se pueda recrear una forma de viajar diferente empleando tecnologías que, si bien están superadas, son la base del actual desarrollo de las comunicaciones.

Tren del Tambor 1991, La Puebla de Hijar. Foto: Carlos Abadias

        Todos los años se organiza en La Puebla una exposición relacionada con temas ferroviarios. El cine y el ferrocarril, las campanas ferroviarias, los relojes, etc., han sido algunas de las que hasta ahora la sección de exposiciones de la Azaft ha montado en colaboración con el ayuntamiento de La Puebla. También se editan todos los años un matasellos espacial, sobres, postales y billetes conmemorativos del viaje.

Portasellos conmemorativo del Tren del Tambor. Diseño: Industrias Graficas SansueñaProcesión de las 15:00 el Viernes Santo. Foto: Carlos Abadias

        El material que forma la composición normalmente es: la Escatrón como locomotora titular, la 7702 como locomotora de apoyo, los cuatro restaurantes de la Compañía Internacional de Coches Camas, dos o tres cincomiles de los que custodia la Azaft, y un coche salón para las autoridades que normalmente acompañan el tren. Esta composición ha variado según los años, debido a las restauraciones que durante este tiempo ha sufrido el material.
 

¡NOS VEMOS EL AÑO QUE VIENE!