CIWL en AZAFT

En el mes de enero de 1998 se cerró la operación de compra mediante la cual la AZAFT rescataba los últimos vehículos de la Compañía Internacional de Coches Camas (CIWL) en España.

Increíble composición de Coches Camas en Canfranc. 17-1-1993. Foto: Francisco Boiset

Pero comencemos por el principio. En el año 1990 la CIWL decide deshacerse de la mayoría de los coches históricos que tenía en Aravaca y comienza su desguace masivo. Aproximadamente 40 vehículos fueron pasto del soplete.

A primeros de 1991, la AZAFT se pone en contacto con el Sr. Berroa, el cual nos comunica los desguaces. En la AZAFT se decide no perder la oportunidad de salvar algún vehículo de los que quedaban y si fuese posible todos.

El F-1276 pasando por Pozuelo de Alarcón camino de Canfranc. Foto: Francisco Boiset

En esas fechas quedaban en la sede de Aravaca 15 coches históricos, además de otros tantos P (coches camas de acero inoxidable). Se comenzaron las gestiones con la CIWL, que, en un principio, estaba reacia a vender ningún coche, pero tampoco quería desguazarlos todos.

El problema residía en que a finales del año 1992 tenían que desalojar los terrenos de Aravaca. Una solución era trasladar el material a Irún, pero esto tenía dos problemas: uno la falta de espacio —en Irún no cabían todos los coches— y otro problema el traslado por vía —RENFE no le ponía facilidades a la CIWL—. De hecho, ya tenían preparado el traslado a Irún de las dos piezas más importantes por camión. En caso de no solucionar estos problemas, los vehículos restantes serían vendidos al chatarrero junto con las naves.

Maniobrando en Canfranc con los coches camas. Foto: Francisco Boiset

La Asociación se pone en marcha e idea el plan de rescate. Le ofrece a la CIWL solucionarle sus dos problemas. El del espacio, guardando nosotros parte de ese material en las naves de Canfranc y Zaragoza, y el de los traslados, haciéndolos con nuestro equipo humano y técnico. A cambio de esto se firmaría un convenio entre la CIWL y la Diputación Provincial de Zaragoza (DPZ) para la cesión en uso y custodia de parte de esos vehículos, conservando la CIWL la propiedad de todos ellos.

Tras muchas negociaciones y con la pertinente autorización de París (sede de la CIWL), se comienzan a estudiar los problemas técnicos. Como era de suponer, después de 5 o 6 años parados, los coches históricos presentaban numerosos problemas técnicos que la Compañía solucionó en los talleres de Aravaca para hacer posibles los traslados. Fue reparado lo principal de choque, tracción y freno de todos los coches históricos. Para reforzar el freno de los convoyes se decidió intercalar los P en las composiciones, dado su buen estado mecánico, y de paso se salvaban del desguace al ser trasladados a Canfranc.

Pullman 4165 en Zaragoza, febrero de 1993. Foto: Carlos Abadias

En diciembre de 1992 el primer convoy estaba listo. Se decidió que el día 25 de diciembre, Navidad, era el idóneo para el primer traslado, por tener fiesta nuestros maquinistas.

Este fue el primero de una serie de cuatro traslados Madrid – Canfranc, en los que normalmente se llegaba a Madrid como viajeros, se cogía allí una Japonesa, que una vez en Zaragoza era sustituida por una 319 para subir a Canfranc. Además de estos traslados, se hizo otro más desde Madrid hasta Irún para llevar las piezas más importantes de la colección. Por su complejidad, poca velocidad y mucha distancia, este traslado se hizo en dos partes: primero Madrid – Zaragoza y unos fines de semana después Zaragoza – Irún. Hacer estos traslados costó medio año, siendo los P-4508 y P-4502 los últimos en abandonar los talleres de Aravaca.

A mediados del año 1993, se firma el convenio de cesión en uso del material. En la AZAFT estábamos contentísimos por haber salvado casi todo el material que estaba en Aravaca. Allí se quedó, por desgracia, un restaurante que no podía circular al que se le desmontó el interior para posteriores restauraciones. Esta acción fue muy útil porque meses después un restaurante como éste fue pasto de las llamas a manos de algún desaprensivo, cuando se estaba terminando su restauración. También se quedaron nueve P, que fueron desguazados.

Último vehículo de la colección, el YFt-4648. Foto: Carlos Abadias

Pasaron dos años de aparente tranquilidad, pero a finales de 1995 la CIWL decide cerrar sus establecimientos de mantenimiento de material ferroviario y vender todo el material móvil, quedándose sólo con la restauración a bordo de los trenes de RENFE. La AZAFT se pone alerta y comienza las negociaciones con la CIWL, las cuales se concretan en la compra de 12 vehículos históricos y un P.

Se han adquirido dos restaurantes, entre ellos el WR-2745 —gemelo del WR-2747 que tan buen servicio presta en los viajes de la AZAFT—; el furgón F-1276; un camas de acero-inoxidable, el P-4508; un camas con marquetería, el S4-3361; un Pullman de segunda, el WR-4101; y siete LX, coches camas de lujo —entre otros el WL-3520, que participó en el rodaje de una película de Martes y Trece junto con el SS-2—.

La historia terminó el 4 de enero de 1998, cuando se fue con la 7702 y los dos coches salón a Irún a recoger el P-4508. Al llegar a Zaragoza por la noche los socios comentaron: “este año los Reyes Magos se han adelantado y nos han traído un P”. Posteriormente este P tuvo que ser vendido para hacer frente a la compra del resto de vehículos.

Coche P-4508 en la playa de vías de Irún, enero de 1997. Foto: Carlos Abadias

Por suerte para todos, se ha conseguido reunir en España una de las mejores colecciones, a nivel Europeo, en lo que a la CIWL se refiere. El único problema es que estas piezas necesitan una restauración. Esperemos que poco a poco, con la colaboración de instituciones y empresas privadas, consigamos crear el Sud-Expres histórico emulando al Orient-Expres francés.